La alimentación correcta para una diabetes tipo 1

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Cuando se establece el diagnóstico de la diabetes tipo 1, a menudo imaginamos que debemos adoptar una dieta drástica. Aunque esto puede ser beneficioso al principio, para aprender a ajustar las dosis y calcular los aportes, no se trata en ningún caso de un drama. Aparte de unos ajustes, la alimentación de una persona con diabetes tipo 1 coincide con la alimentación equilibrada, variada y diversificada habitual. ¡No hay motivo para sacrificar los pequeños placeres! No olvidemos que existen tantas diabetes como personas, por ello, es importante, para gestionar bien nuestra glucemia y necesidades de insulina, recurrir a los consejos de un diabetólogo. Aquí tienes unas recomendaciones complementarias.

Comidas a horas fijas…salvo excepciones

Siempre que sea posible (incluso si nos permitimos levantarnos tarde), realizaremos tres comidas principales al día a intervalos de 4 a 6 horas. Los tentempiés como la merienda son también posibles, preferiblemente 2-3 horas después de la comida para limitar el riesgo de sobredosis si nos inyectamos insulina (puesto que el bolo de la última comida permanece activo hasta 4 horas después en función de la sensibilidad de cada persona a la insulina).

Las hortalizas y verduras crudas y los alimentos oleaginosos, a no ser que el médico aconseje lo contrario, se pueden consumir en cualquier momento del día. Los azúcares refinados contenidos en los pasteles, las mermeladas, las golosinas o incluso los cereales con azúcar se deben limitar tanto como sea posible. Estos consejos también son válidos para la dieta alimentaria de todas las personas, con o sin diabetes.

Calcula los aportes de glúcidos

La cantidad de glúcidos diaria recomendada¹ depende de distintos factores como la edad, el sexo, la estatura, el peso y el nivel de actividad física o emocional. Las porciones de glúcidos se adaptan así a cada persona. 

Hoy en día, la dieta «low carb» – es decir, una alimentación baja en glúcidos – es popular entre todas las personas con diabetes, y no solo los deportistas. Algunas le dan también prioridad a los alimentos con bajo índice glucémico. Estos últimos permiten, a priori, un mejor control de los picos de glucemia en el momento de las comidas. 

Los «glucidívoros» deben intentar dar preferencia a los glúcidos complejos (féculas integrales y ricas en fibras: panes de harina integral, leguminosas como las lentejas o los garbanzos, arroz basmati integral). Comparados con los glúcidos simples (azúcar blanco, arroz y pastas muy cocidos, pan blanco, pasteles, miel, frutas, etc.), los glúcidos complejos son absorbidos más lentamente por el organismo, aumentan el índice de azúcar en sangre de manera progresiva y ofrecen una sensación de saciedad duradera.

Si se van a consumir azúcares rápidos, mejor dejarlos para el final de la comida para evitar el famoso pico de glucemia.

No existe una dieta concreta, solo las cantidades correctas

Vivir con una DT1 no significa comer menos. El organismo necesita una cierta cantidad de comida adecuada a cada persona para poder vivir. La insulinoterapia funcional permite aprender a dosificar la insulina en función de los aportes alimentarios y no al contrario. En los hospitales, se proponen regularmente sesiones de formación terapéutica; no dudes en informarte. 

Si no dispones de una báscula, he aquí unos trucos para calcular las cantidades:

  • La punta del pulgar equivale a una cucharadita, o una porción de aceite.
  • Todo el pulgar representa 15 ml, o una cucharada sopera. 
  • La palma de la mano equivale a 90 g de proteínas, es decir, una porción.
  • Un puñado equivale a 250 ml, o dos porciones de féculas, frutas o legumbres.

Atención: no todas las frutas contienen la misma cantidad de glúcidos. 

La buena alimentación es la que nos hace feliz 

También es importante vigilar los aportes de materias grasas que no deberían superar un tercio de nuestros aportes energéticos diarios. Así, evitaremos que se nos vaya la mano con la vinagreta en la ensalada. Reducir el consumo de grasas animales (carnes rojas, embutidos, queso, nata) también es una buena idea. 

Sin embargo, el dulce está permitido. Le daremos prioridad a las cocciones ligeras, jugando con las equivalencias glucídicas para variar los sabores. ¿Te gusta cocinar? ¡Genial, así podrás controlar mejor las cantidades! 

Y si finalmente te apetece irte a comer a tu restaurante de comida rápida favorito, no te crucificaremos: también está permitido;)

  1. Las recomendaciones nutricionales de 18 a 75 años, en 2009. https://eurekasante.vidal.fr/nutrition/equilibre-alimentaire-adulte/recommandations-nutritionnelles-adulte.html

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